• Pr. Elias Stuardo

Reflexión Pastoral

Violencia intrafamiliar

El caso de Nabila Rifo conmovió al país; fue agredida por su esposo, por los hombres que la vieron como objeto sexual y fue agredida por la prensa.

Una mujer, un niño o un anciano, encuentra, a veces, mayor peligro en su casa que en cualquier otro sitio. El hogar, donde se supone encontraremos apoyo y cariño, es el lugar donde el más fuerte abusa del más débil. En Chile, muchos hogares viven situaciones de violencia. Los cristianos ¿enfrentamos ese flagelo?


En la familia de Abraham, vemos situaciones graves de violencia. Cuando la promesa de Dios de darles un hijo se tarda, la impaciente Sara entrega a su esclava Agar a su esposo para que tuvieran hijos por medio de ella. Agar hace las veces de madre sustituta. (Génesis 16:4-6). Al quedar embarazada, Sara comenzó a maltratar a Agar, quién se vio obligada a huir. En el desierto tiene un encuentro con Dios y decide regresar y tiene a su hijo Ismael.


Posteriormente Sara queda embarazada y nace Isaac. (Génesis 21:8-14). Un día Sara se dio cuenta de que el hijo de Agar se burlaba de su hijo Isaac y obliga a Abraham a echar a Agar de su casa nuevamente.


¿Por qué el caso de Abraham es un caso típico de violencia intrafamiliar?


La historia no registra golpes ni maltrato físico. ¿Cuáles son los elementos de violencia familiar que descubrimos allí? Vemos maltrato, generados por los celos entre Sara y Agar, y el uso del poder para resolver los conflictos en la familia. Sara usa el poder que tiene para maltratar a Agar y Abraham para echarla de su casa.


Los conflictos siempre existirán, pero la violencia no es la forma de resolverlos. Agar, no sólo fue objeto de agresión verbal y sicológica sino que también de violencia sexual, porque fue utilizada por la fuerza para satisfacer los deseos de Sara, que usó su poder y posición para su propio beneficio. Agar se vio obligada a prestar su útero para dar un hijo a Sara. Y no sólo eso, por segunda vez es arrojada de la casa con su hijo y sobreviven en el desierto sólo por la gracia de Dios. Quienes debieron preocuparse de ellos no lo hicieron, y esta es otra forma de violencia.


¿Podemos afirmar que nuestros hogares están libres de toda forma de violencia? ¿Cómo nos tratamos el uno al otro? ¿Cómo estamos resolviendo nuestros conflictos? La violencia que se ve en los hogares se replica en la calles de la ciudad.


Que Dios tenga misericordia de nuestras familias. Busquemos a Dios de todo corazón y permitamos que su bendita y vigente Palabra nos guíe cada día.


Pr. Elias


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