• Pr. Elias Stuardo

Reflexión Pastoral

Las preocupaciones de cada día. Mat. 6:25-34

Los rostros de muchas personas que van al trabajo cada mañana reflejan preocupación. Se ve tensión, ansiedad, turbación, miradas perdidas. ¿Qué tienen en común una autoridad de gobierno, una trabajadora de casa particular, un joven universitario o un profesional y empresario de la ciudad? Todos luchan con la preocupación y la ansiedad (estrés)


El rico se preocupa por lo que tiene, el pobre por lo que no tiene. El estudiante se preocupa por sus exámenes y por lo que hará cuando salga de la Universidad. El anciano por cómo enfrentará su vejez.


En Mateo 6:25-34 Jesús nos advierte en contra de los afanes de la vida. Seleccionó tres áreas de la vida que son de mayor preocupación para todos: la comida, la bebida y el vestido y lo ilustra con ejemplos tomados de la vida cotidiana. Nos da las siguientes razones para no preocuparnos:

  • Dios se ocupa de nosotros:

"Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?" (v. 26).

  • La preocupación demuestra falta de fe en Dios:

"Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?" (vs. 30, 31). Al preocuparnos nos hacemos como aquellos que no conocen al Señor.


Filipenses 4:6-7: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”. 1 Pedro 5:6-7: “Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.” Mateo 6:34: “Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas”.


Quiero llamar tu atención, a lo que debiera ser la mayor preocupación de tu vida: Tu relación con Dios. Jesús añadió: “Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas”.


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