• Pr. Elias Stuardo

Reflexión Pastoral

La Primera Navidad


Lucas 2:6-7 dice: “y, mientras estaban allí, se le cumplió el tiempo. Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada”.


Es el acontecimiento más solemne de la historia del mundo y el evangelista Lucas lo describe de una forma tan sencilla. El eterno Dios que viene a vivir entre nosotros…la primera navidad.


La navidad, que celebramos ahora nosotros es extravagante, con mucho brillo y adornos, que despiertan la admiración de otras personas, pero que ha ocultado la gloria de la primera navidad. El relato de Lucas, echa por tierra nuestra navidad, llena de colores y luces. La navidad del siglo 21 tiene más fantasía que verdad. Como alguien dijo: “Mi navidad, la que yo celebro ahora, me proporciona desde hace algún tiempo verdaderos dolores de cabeza. Hay algo que no funciona. Todos los años armo mi árbol de pascua y el pesebre. Cada navidad una sorpresa, una cosa nueva. No reparo en gastos. Luces, figuras. Las últimas novedades navideñas las tengo en mi casa.


Los amigos se quedan asombrados, y dicen que aquello es una maravilla, que da la impresión de ser verdad. Y me felicitan por mi pesebre y la decoración. Pero hay algo que no calza. El nacimiento no funciona bien para mí. Algo falta. Aumento el colorido de las luces...Corro para allá y para acá”. Ojo con esto.


Lucas 2:10 dice: “No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo”.


Alegría porque Dios ama al ser humano; desciende a nosotros ¡se hace hombre! Un Dios que viene a traernos la salvación a todos. Porque Cristo pertenece a todo el mundo. Deberíamos estar rebosando de alegría.


Pero no nos vemos muy alegres. Porque la navidad nuestra nos estresa, nos deprime y nunca cumple con nuestras expectativas. Porque es la navidad hecha a la medida nuestra. Y así echamos por tierra la alegría que provocó la primera navidad.


Cristo ha venido a traernos, perdón, esperanza, paz y vida eterna. Cristo nos trae sus mejores regalos. Mejor dicho: ¡El es el regalo! El regalo por excelencia. Juan 3:16. Es necesario vivir la verdadera navidad.


Que todo el mundo entienda que el mensaje de Cristo es un mensaje de salvación, no de condenación. Un mensaje de liberación, no de opresión. Un mensaje de alegría, no de tristeza. Porque el vino a salvarnos.


Mi deseo es que el Señor les bendiga a cada uno de ustedes en esta navidad y les señale el camino a seguir, por medio de su Palabra, en lo que vendrá en el futuro. Un gran abrazo.


Pr. Elias Stuardo