• Pr. Elias Stuardo

Reflexión Pastoral

Un niño quería que su padre le comprara ropa nueva. Se acercó a su madre y le pidió que hablara ella con su papá para que se la comprara. Su madre le respondió: "¿Por qué no se la pides tú mismo?" La respuesta del niño fue desconcertante. El dijo: "Mamá, me gustaría hacerlo, pero no lo conozco muy bien". Quizás te hayas criado en una familia como esa. Quizás tu padre haya sido una persona distante, alguien que no te atreverías a molestar. Padres, que eso no nos ocurra.


La buena noticia es que Dios no es así. Nuestro Padre celestial, es un Padre que nos cuida y se ocupa de nosotros. Ver Mateo 6:“Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?”


El Señor sabe acerca de las preocupaciones que como padres tenemos: ¿Cómo sostendré a mi familia? ¿Cómo financiaré la educación de mis hijos?...Estas preocupaciones están llevando al estrés a muchos padres.

Tenemos un Padre celestial que nos cuida, ¡no tenemos que vivir en ansiedad! El provee para las necesidades de sus hijos. Dios muchas veces provee de maneras que no esperamos.

Esto no significa dejar de trabajar. Si te encuentras preocupado o ansioso, ¡entrégale a tu Padre celestial todo lo que te preocupa! Querido papá: Tenemos un Padre celestial que nos cuida. El Salmo 103 dice: “Como el padre se compadece de los hijos, se compadece el Señor de los que le temen”.


Pr. Elias Stuardo