• Pr. Elias Stuardo

Reflexión Pastoral

A todos en mi familia nos encanta celebrar la navidad. Son tantos recuerdos que se vienen a mi mente: Mi familia reunida en torno a una mesa, celebraciones navideñas en la iglesia, villancicos cantados con entusiasmo y alegría, en fin son recuerdos hermosos pero siempre en el centro está nuestro Señor Jesús.


Es necesario vivir la navidad, la navidad verdadera. Aquella que se vistió de paja, de olor a pesebre, aquella humilde navidad que nos trajo al mundo a único, eterno y poderoso Salvador.


Nuestra misión es ser testigos de la navidad. Que todo el mundo entienda que el mensaje de Cristo es un mensaje de salvación, no de condenación. Un mensaje de liberación, no de opresión. Un mensaje de alegría, no de tristeza. Porque el vino a salvarnos. Eso es el evangelio.


Es costumbre hacer regalos en navidad. Muchos regalos. Queremos así saldar nuestras deudas de gratitud con aquellas personas que hemos olvidado durante el año. Pero eso es demasiado cómodo.


A un cristiano se le exige mucho más. Tiene la obligación, no de hacer regalos, sino de convertirse él en regalo para otros. Hacer de su vida una bendición a los demás. “Den de gracia lo que por gracia recibieron”.


Tengamos el valor de cuestionar nuestra navidad llena de cosas para descubrir la auténtica navidad y enriquecernos así con su humildad y sencillez... y no olvidemos que "la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor".


Pr. Elias Stuardo