• Alianza Cristiana y Misionera Peñalolén

Reflexión Pastoral

Recordamos por estos días el acontecimiento más glorioso y conmovedor, el día en que Jesús de Nazareth fue a la cruz, renunciando a sus derechos. Estaba escrito, los profetas los anunciaron, el Siervo del Señor sería desfigurado hasta hacerlo irreconocible. El cargaría no sólo con el peso de la cruz, sino con el peso de todos nuestros pecados.

Nuestros pecados más horribles lo llevaron a la muerte más horrible. Nuestros pecados más oscuros lo clavaron a la cruz.


Quien piensa en la cruz sin conmoverse no ha tomado en serio su pecado. No ha reconocido que en ese gran e irrepetible acontecimiento, el Creador muere por sus criaturas. No seamos como aquellos que mientras Cristo moría, rifaban sus vestidos echando suerte. Podemos estar cerca de la cruz pero muy lejos de Cristo y sin entender lo que eso significa.


Que podamos decir, como aquel hombre que conocí hace muchos años. Cuando le hablé de Cristo exclamó:¡¡Lo veo, lo veo, por fin lo veo claramente!! Que tú también lo veas y no pase desapercibida para ti la muerte y resurrección de Cristo, la única esperanza del mundo entero. Que Dios te bendiga.